A no confundirse


Es cierto que la propuesta del gobierno es un avance en las negociaciones por la educación, pero no bajar los brazos, porque es solo eso, un avance, no el final de este asunto.
Y hay que tener cuidado, porque se vislumbra en alguna medida, y para quienes quieran verlo así, la estrategia del gobierno de turno. Han hecho una propuesta bastante “inteligente” (no confundir “inteligente” con “buena”) porque tiene algunos matices que a más de alguno harán pensar que el problema con esto, se soluciona.

Donde perdimos el rumbo

Estamos tan acostumbrados al modelo de vida que se nos plantea hoy, que casi está completamente perdida la esencia. Prácticamente nadie se cuestiona, ni puede cuestionarse, el consumismo aberrante que dirige nuestras sociedades. Lo hicieron parecer algo tan normal en algún momento de la historia, que hoy simplemente lo damos por sentado. Es muy difícil incluso imaginar, que este consumismo desenfrenado en el que vivimos responde simplemente a los intereses de unos pocos, muy pocos, y se aleja enormemente de lo que nos quieren hacer pensar, que lo que consumimos es un beneficio para quien lo consume. Sumando y restando, el consumismo salvaje al que nos introducen desde el día de nuestro nacimiento, se traduce casi indeleblemente en el endeudamiento.
Es por esto que hoy en día, podemos incluso ver a “nuestros” políticos, a quienes se supone que representan a la gente (que concepto tan malogrado por lo demás), pero que en realidad son hijos y sirvientes esclavos del imperio, solo para recibir una tajada un poco más grande, vendiendo ni más ni menos que los derechos, con un descaro digno del mismísimo demonio, y lo venden en créditos de 15 o 20 años. Me considero más bien pacifista, pero si me preguntan si creo que estos abusos descarnados justifican una revuelta armada…. Yo digo sí señor.

El hombre al servicio de la ciudad

Es una verdadera locura por momentos, mirar la dinámica de la ciudad en que vivimos, y me imagino que en otras muchas partes debe ser parecido, ya que creo se debe al modelo de ciudad que hemos adoptado y no a una respuesta natural de nuestra sociedad en particular. Son muchísimas las situaciones que me hacen pensar esto, solo basta con mirar hacia un lado, no importa donde este yo ahora, o donde estén ustedes en este momento. Solo por hacer el ejercicio, les cuento la primera cosa loca que veo al girar mi cabeza: 20 personas trabajando en un mismo piso, cada uno en su cubículo personal, cada uno metido hasta el fondo en su computadora, a la mitad ni los conozco, a la otra mitad la saludo 3 veces al día, y lo más divertido es que en sus computadoras no se está desarrollando el informe de vital importancia para la empresa, en la mayoría… aparece LUN, no en el mío porque estoy escribiendo, pero está en la ventana directamente al lado de mi Word.

Capitalismo que enceguece

El capitalismo como método de vida está tan inserto en nuestra sociedad que parece que éste método fuera la única posibilidad valida para sobrevivir. Esto sucede, al parecer, porque en diversas naciones, esto ha logrado generar un alto desarrollo, enriqueciendo a unos pocos, manteniendo con una vida sometida a muchos, y en la pobreza a otros pocos cuya magnitud varía de país a país.
Con el concepto de “vida sometida”, me refiero a aquella condición de vida en la que difícilmente se puede morir de hambre o de frio, pero que, para asegurar eso, es requisito dejar de lado todo lujo, y acostumbrarse a un trabajo altamente demandante en tiempo y que pocas veces entrega satisfacción personal, vocacional, social o algo mas que unas pocas lucas para salvar a fin de mes. Estilo de vida al que, creo, ningún capitalista aspira. Suena irónico no. El capitalismo que defiende un capitalista requiere que una porción mayoritaria de la población viva una “vida sometida” sin embargo el capitalista no la quiere para él. Ya encontramos una primera deformación en el método.

Energia para quien

La energía es un tema que ya me enferma, porque mas que una necesidad para nuestra supervivencia, hoy me parece mas una herramienta de los adinerados para implementar proyectos cuyo único propósito es seguir incrementando su maldita riqueza.
Espero exponer de manera clara en estas líneas, porqué me resulta tan enfermante este asunto.
Entre tanto extranjero tratando de meter su dinero implementando proyectos de generación eléctrica, no se nos hace raro que solo empresarios nos provean de este recurso. Es tremendamente “llamativo”, por decirlo menos, la publicidad que distribuyen empresas privadas ofreciendo sus productos. En este caso en particular hago referencia a los spot publicitarios de Hidroaysen, donde se invita a la ciudadanía a apoyar el proyecto haciendo alusión a que sin el, la población se quedará sin energía eléctrica. En un análisis simple, saltan varios temas interesantes.